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Pierre Teilhard de Chardin – Wikipedia, la enciclopedia libre

Posted: October 4, 2015 at 7:50 am


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Para otros usos de este trmino, vase Chardin.

Pierre Teilhard de Chardin S.J. (Orcines, 1 de mayo de 1881 - Nueva York, 10 de abril de 1955) fue un religioso, paleontlogo y filsofo francs que aport una muy personal y original visin de la evolucin. Miembro de la orden jesuita, su concepcin de la evolucin, considerada ortogenista y finalista, equidistante en la pugna entre la ortodoxia religiosa y cientfica, propici que fuese atacado por la una e ignorado por la otra. Suyos son los conceptos Noosfera (que toma prestado de Vernadsky) y Punto Omega.

Nace en Sarcenat, (Auvernia, Francia), siendo el cuarto hijo de una familia numerosa de once hermanos: de Emmanuel Teilhard (1844-1932), archivista,[1] y de Berthe de Dompiere. Su padre, naturalista aficionado, influye decisivamente en su vocacin profesional; y la religiosidad de su madre en su formacin espiritual. Era sobrino-nieto de Voltaire.

Cursa los estudios de ciencias y letras en el colegio jesuita de Mongr (Villefranche-sur-Sane).

En 1899, a los 18 aos de edad, ingresa en el noviciado jesuita de Aix-en-Provence. All, y ms tarde, en 1908, en el colegio jesuita de Hastings (cerca de Piltdown, Gran Bretaa), cursa estudios de teologa, tras los cuales es ordenado sacerdote.

Es en esa poca, durante su estancia en Gran Bretaa, en 1909, cuando conoce al naturalista Charles Dawson con quien compartir la aficin por la paleontologa. Y es en 1912 cuando Chardin se ve envuelto en el escndalo del Hombre de Piltdown. Le une a este escndalo el hecho de ser uno de los primeros en conocer el descubrimiento de su amigo. El descubridor del supuesto hombre de Pitdown fue Charles Dawson, y Dawson junto a Smith Woodward, paleontlogo del Museo Britnico de Londres fueron quienes lo presentaron a la Sociedad Geolgica de Londres. No obstante, han sido muchos los intentos (despus de que Teilhard adquiriera relevancia, no antes) de, con mayor o menor sutileza, unir su figura a aquel fraude, en unas ocasiones insinuando su participacin, en otras, el conocimiento del mismo.

En 1912 entra a trabajar en el Museo Nacional de Historia Natural de Francia, en Pars, trabajando junto al paleontlogo Marcellin Boule, que haba exhumado el primer esqueleto completo de un neandertal. En el Instituto de Paleontologa Humana entabla amistad con Henri Breuil y participa con l (en 1913) en excavaciones en la, entonces recientemente descubierta (1903), Cueva de El Castillo de Puente Viesgo (Cantabria, Espaa).

Entre 1914 y 1919, permanece movilizado en el frente como camillero recibiendo la Medalla al Mrito Militar y Legin de honor.

En 1916 y 1919, publica sus primeros trabajos: La vida csmica y El potencial espiritual de la materia. En ellos ya se transluce lo que ser el ncleo de su pensamiento.

De 1922 a 1926, obtiene en La Sorbona tres licenciaturas de ciencias naturales: Geologa, Botnica y Zoologa, y alcanza el doctorado con su tesis Mamferos del Eoceno inferior francs y sus yacimientos.

En 1923 realiza su primer viaje a China por encargo del Museo de Pars. Otra vez en Pars, imparte clases como profesor en el Instituto Catlico. Un artculo suyo sobre el pecado original es la causa de sus primeros enfrentamientos con la Ciudad del Vaticano. Se ve obligado a abandonar la enseanza.

Regresa a China donde en Zhoukoudian participa, junto a Henri Breuil, en el descubrimiento del Sinanthropus u hombre de Pekn actualmente Homo erectus pekinensis, el pariente ms cercano del Pithecanthropus u Hombre de Java actualmente Homo erectus erectus. Breuil y Teilhard descubrieron que el hombre de Pekn era un fabricante de herramientas de piedra y que manipulaba el fuego.

En 1931 participa en el Crucero amarillo recorriendo el Asia Central, una peligrosa aventura cientfico-deportiva organizada por Andr Citron para promocionar sus vehculos. Hasta 1951, que se establece en Nueva York, prosigue una intensa actividad cientfica marcada por numerosos viajes de estudios: Etiopa (1928), los Estados Unidos (1930), la India (1935), Java (1936), Birmania (1937), Pekn (1939 a 1946), Sudfrica (1951 y 1953), as como varias provincias chinas (Shanxi en 1932, Henan en 1934 y Shandong en 1936).[2] Teilhard contribuy fuertemente a la constitucin de una red internacional de investigacin en paleontologa humana.

En 1951 ingresa en la Academia de las Ciencias de Francia.

Muere en Nueva York, el 10 de abril de 1955, el da de Pascua. Un ao antes, durante una cena en el consulado de Francia de esa misma ciudad, confi a sus amigos: Mi deseo sera morir el Da de La Resurreccin.

Gran parte de su obra fue publicada con carcter pstumo por Jeanne Mortier, a la que nombr su albacea para temas editoriales. Esta obra ocupa trece volmenes.

El bilogo Francisco J. Ayala realiza una sntesis sobre el pensamiento de Teilhard de Chardin y lo reduce a cuatro puntos bsicos:[3]

Antes de la aparicin de la teora de la evolucin, predominaba la imagen de un universo esttico, formado totalmente desde sus lejanos comienzos. Por el contrario, con la evolucin aparece la dimensin tiempo, como un actor principal, ya que el cambio es lo esencial y lo esttico es lo inexistente.

Segn Teilhard, no slo la vida, sino la materia y el pensamiento estn tambin involucrados en el proceso de la evolucin. De ah que es necesario atribuirle a dicho proceso un sentido.

El sentido de la evolucin, que involucra tanto la materia, como la vida y el pensamiento (o el espritu), est comprendido en un principio descriptivo de la mayor generalidad: la tendencia hacia el logro de mayores niveles de complejidad y, simultneamente, al logro de mayores niveles de conciencia.

A partir de la tendencia del universo, guiado por la Ley de complejidad-conciencia, Teilhard vislumbra el Punto Omega, al que define como una colectividad armonizada de conciencias, que equivale a una especie de superconciencia. La Tierra cubrindose no slo de granos de pensamiento, contndose por miradas, sino envolvindose de una sola envoltura pensante hasta no formar precisamente ms que un solo y amplio grano de pensamiento, a escala sideral. La pluralidad de las reflexiones individuales agrupndose y reforzndose en el acto de una sola reflexin unnime.[4]

La evolucin entonces se estara convirtiendo en un proceso cada vez ms opcional.[4] Teilhard seala as los problemas sociales del aislamiento y de la marginalizacin como inhibidores enormes de la evolucin, ya que la evolucin requiere una unificacin del sentido. Ningn futuro evolutivo aguarda a la persona si no es en asociacin con los dems.[4]

En 1958, Teilhard ya haba muerto, el padre Janssens inform a la Compaa de Jess, que un decreto del Santo Oficio, dirigido por el cardenal Ottaviani, requiri a las congregaciones retirar de todas las bibliotecas las obras de Teilhard. El documento dice que los textos del jesuita "representan ambigedades e incluso errores tan graves que ofenden a la doctrina catlica" por lo que "alerta al clero para defender los espritus, en particular los de los jvenes, de los peligros de las obras de P. Teilhard de Chardin y sus discpulos".

El Padre Leonardo Castellani enumera en los siguientes puntos las fallas de su pensamiento desde una perspectiva catlica:

En 1962, bajo Juan XXIII, la Congregacin del Santo Oficio emiti otro monitum (advertencia) severo:

Varias obras del P. Pierre Teilhard de Chardin, algunas de las cuales fueron publicadas en forma pstuma, estn siendo editadas y estn obteniendo mucha difusin. Prescindiendo de un juicio sobre aquellos puntos que conciernen a las ciencias positivas, es suficientemente claro que las obras arriba mencionadas abundan en tales ambigedades e incluso errores serios, que ofenden a la doctrina catlica. Por esta razn, los eminentsimos y reverendsimos Padres del Santo Oficio exhortan a todos los Ordinarios, as como a los superiores de institutos religiosos, rectores de seminarios y presidentes de universidades, a proteger eficazmente las mentes, particularmente de los jvenes, contra los peligros presentados por las obras del P. Teilhard de Chardin y de sus seguidores.

Jos Mara Iraburu afirma que "la rehabilitacin de Teilhard de Chardin es imposible, considerando la enorme gravedad de sus errores.[6] " Y se reafirma con el comunicado de prensa que la Santa Sede[7] donde se declara:

"[...] Despus de haber consultado al Cardenal Secretario de Estado y al Cardenal Prefecto de la Sagrada Congregacin para la Doctrina de la Fe, quienes, por orden del Santo Padre, haban sido debidamente consultados de antemano, acerca de la carta en cuestin, estamos en condiciones de replicar por la negativa.[...]

A pesar de sus opiniones condenadas y de las sospechas de participacin en el fraude histrico del Hombre de Piltdown,[8] no son pocos los telogos que han defendido la obra de Teilhard. En 1962 en El pensamiento religioso del padre Teilhard de Chardin, el jesuita Henri de Lubac, aunque reconoce que no comprenda bien el papel de la socializacin en el pensamiento de Teilhard, destaca la continuidad de Teilhard con la tradicin de la Iglesia.

El papa Paulo VI en un discurso sobre la relacin entre fe y ciencia se refiere a Teilhard como un cientfico que acaba de estudiar este asunto y pudo "encontrar el espritu", de manera que su explicacin del universo manifiesta "la presencia de Dios en el universo en el principio inteligente y Creador".[9]

Durante las siguientes dcadas telogos prominentes y lderes de la Iglesia, incluyendo cardenales y el papa Juan Pablo II, valoraron la figura y las ideas de Teilhard. En 1981, el cardenal Agostino Casaroli, en nombre de Juan Pablo II, escribe en la primera pgina del peridico del Vaticano, L'Osservatore Romano:

Lo que nuestros contemporneos, sin duda, recordarn (del padre Teilhard de Chardin) ms all de las dificultades de concepcin y deficiencias de expresin en este audaz intento de llegar a una sntesis, es el testimonio de la vida coherente de un hombre posedo por Cristo en lo ms profundo de su alma. Estaba preocupado por honrar tanto la fe como la razn, y anticip la respuesta al llamamiento de Juan Pablo II: "No tengis miedo, abrid, abrid de par en par las puertas de los inmensos mbitos de la cultura, la civilizacin y el progreso a Cristo.[10]

El cardenal Avery Dulles expres en 2004:

En su propio estilo potico, el jesuita francs Teilhard de Chardin gustaba de meditar en la eucarista como las primicias de la nueva creacin. En un ensayo titulado La custodia l describe cmo, de rodillas en oracin, tuvo la sensacin de que la hostia estaba empezando a crecer hasta que al fin, a travs de su misteriosa expansin, "todo el mundo se haba vuelto incandescente, se haba convertido en una nica hostia gigantesca". Aunque probablemente sera incorrecto pensar que el universo ser eventualmente transubstanciado, Teilhard identific correctamente la conexin entre la eucarista y la glorificacin final del cosmos.[11]

El cardenal Christoph Schnborn escribi en 2007:

Difcilmente alguien haya tratado de reunir el conocimiento de Cristo y la idea de la evolucin como lo hizo el cientfico (paleontlogo) y telogo P. Pierre Teilhard de Chardin, S. J. [...] Su visin fascinante sigue siendo controvertida, y sin embargo ha representado una gran esperanza, la esperanza de que la fe en Cristo y el enfoque cientfico para el mundo pueden reunirse. [...] Estas breves referencias a Teilhard no pueden hacer justicia a sus esfuerzos. La fascinacin que Teilhard de Chardin ejerci sobre toda una generacin provino de su manera radical de mirar a la ciencia y la fe cristiana juntas.[12]

Ya en 1987 el telogo y cardenal Ratzinger, luego papa Benedicto XVI, en sus Principios de Teologa Catlica admiti que uno de los principales documentos del Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes fue permeado por el pensamiento del jesuita francs. Benedicto XVI afirm tambin que Teilhard tuvo una gran visin, que culmina en una verdadera liturgia csmica, en la cual el cosmos se convertir en una hostia viviente.[13]

En la pelcula Las sandalias del pescador inspirada en la novela homnima de Morris West de 1963, el personaje del padre David Telemond (interpretado por Oskar Werner) que expone teoras heterodoxas contrapuestas con la forma tradicional de exposicin de los Dogmas de la Iglesia catlica, parece representar a Pierre Teilhard de Chardin, varias de cuyas concepciones ejercieron profunda influencia en los crculos intelectuales catlicos de las dcadas de 1950 y 1960, incluyendo en el Concilio Vaticano II.[14]

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October 4th, 2015 at 7:50 am

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Pierre Teilhard de Chardin ([t.ja.d.a.d]) [1], n le 1er mai 1881 Orcines (France) et mort le 10 avril 1955 New York (tats-Unis), est un prtre jsuite franais, chercheur, palontologue, thologien et philosophe.

Scientifique de renomme internationale, considr comme l'un des thoriciens de l'volution les plus remarquables de son temps, Pierre Teilhard de Chardin est la fois un gologue spcialiste du Plistocne et un palontologue spcialiste des vertbrs du Cnozoque. L'tendue de ses connaissances lui permet de comparer les premiers hominids, tout juste dcouverts, aux autres mammifres, en constatant l'encphalisation propre la ligne des primates anthropodes[2].

Dans Le Phnomne humain, il trace une histoire de l'Univers, depuis la pr-vie jusqu' la Terre finale, en intgrant les connaissances de son poque, notamment en mcanique quantique et en thermodynamique. Il ajoute aux deux axes vers l'infiniment petit et l'infiniment grand la flche d'un temps interne, celui de la complexit en organisation croissante, et constate l'mergence de la spiritualit humaine son plus haut degr d'organisation, celle du systme nerveux verticalis. Pour Teilhard, matire et esprit sont deux faces d'une mme ralit. En tant que croyant, chrtien et prtre de la Compagnie de Jsus, il donne un sens sa foi chrtienne ou l'adhsion personnelle la vracit du Christ, qu'il situe la dimension de la cosmogense et non plus l'chelle d'un cosmos statique comme l'entendait la tradition chrtienne se rfrant la Gense de la Bible.

Pierre Teilhard de Chardin est issu d'une trs ancienne famille auvergnate de magistrats originaire de Murat[3] et dont sa branche a t anoblie sous le rgne de Louis XVIII. Il nat le 1er mai 1881 au chteau de Sarcenat, Orcines (Puy-de-Dme), quatrime des onze enfants d'Emmanuel Teilhard (1844-1932), chartiste[4], et de Berthe de Dompierre. Sa mre tait la petite-nice de Franois-Marie Arouet, plus connu sous le nom de Voltaire[5].

De 1892 1897, il fait ses tudes au collge jsuite de Notre-Dame de Mongr Villefranche-sur-Sane. En 1899, il entre au noviciat jsuite d'Aix-en-Provence. Les deux annes suivantes se passent au juvnat de Laval. partir de 1902, il fait trois annes de philosophie dans l'le Anglo-Normande de Jersey. Dou pour les sciences, il devient professeur de physique au Collge jsuite de la Sainte Famille au Caire de 1905 1908. Les quatre annes suivantes, il tudie la thologie dans le thologat dOre Place Hastings dans le comt du Sussex de l'Est. C'est la fin de cette formation thologique qu'il est ordonn prtre le 24 aot 1911[6].

En 1912, il quitte l'Angleterre et rend aussitt visite Marcellin Boule, palontologue et directeur du laboratoire de palontologie du Musum national d'histoire naturelle, Paris, qui venait d'tudier le premier squelette d'homme de Nandertal dcouvert en France (1908). Il deviendra un palontologue de renom international 10 ans plus tard, la suite de sa thse poursuivie sous la direction de Marcellin Boule, consacre des carnassiers du Tertiaire, soutenue en 1922 la Sorbonne. Avant de rencontrer M. Boule, Teilhard terminait ses tudes de thologie au thologat Hastings proche du site de Piltdown[7]. Il avait t convi par un amateur de fossiles, Charles Dawson, se rendre sur un site que ce dernier avait dcouvert, contenant des restes d'un soi-disant homme fossile du Tertiaire, l'homme de Piltdown. Teilhard n'tait alors qu'un simple sminariste qui achevait sa formation de jsuite, essentiellement intress par la formation des continents. Inconnu des prhistoriens, inexpriment en prhistoire comme en anthropologie, Charles Dawson ne l'a pas associ la publication du Quaterly Journal de la prestigieuse Geological Society of London, prcisant dans une note en bas de page, que Teilhard n'tait pas l'origine de la dcouverte. Prtendre que son nom apportait une caution cette dcouverte est un contre-sens historique. Stephen Jay Gould a tent de dmontrer que Teihard de Chardin tait au courant de la supercherie, en raison de ses rcits contradictoires propos de ses visites en 1912 et 1913. Des investigations plus pousses ont t poursuivies par le palontologue Herbert Thomas[8], sous-directeur honoraire du Laboratoire de paloanthropologie et prhistoire au Collge de France (adjoint d'Yves Coppens). Ses recherches ont montr des carences dans l'enqute du palontologue amricain et soulign le peu de vraisemblance baser un argumentaire sur des confusions de date. La supercherie fut reconnue officiellement en 1953, Teilhard tait g de 72 ans et diminu par plusieurs attaques cardiaques, dont une hospitalisation entre la vie et la mort; dans de telles circonstances, plus de 40 annes aprs les faits, des confusions dans les dates ne sont pas de nature mettre en doute la probit du palontologue et du prtre qui savait ses jours compts (il est dcd en avril 1955). Il a t montr que Teilhard avait t dup dans cette l'affaire[9].

Entre 1915 et 1918, il est mobilis comme caporal brancardier (il refuse d'tre aumnier militaire) au front dans le 8e rgiment de marche de tirailleurs marocains. Deux de ses frres meurent lors de cette guerre, quant lui sa bravoure lui fait obtenir la Mdaille militaire et la Lgion d'honneur. Cette exprience de la guerre, du rel lui permet d'laborer une esquisse de sa pense via son journal et sa correspondance avec sa cousine Marguerite Teilhard-Chambon (une des premires agrges de philosophie de France) qui sera publie dans Gense d'une pense[10].

En 1916, il crit son premier essai, La Vie Cosmique, et en 1919, Puissance spirituelle de la Matire, essais qui annoncent son uvre plus tardive. De 1922 1926, il obtient en Sorbonne trois certificats de licence s sciences naturelles: gologie, botanique et zoologie, puis soutient sa thse de doctorat sur les Mammifres de l'ocne infrieur franais et leurs gisements[11].

En 1923, il effectue son premier voyage en Chine pour le Musum d'histoire naturelle de Paris. Il rejoint le Pre mile Licent, naturaliste Tianjin qui a fait cette demande Marcellin Boule, le professeur de palontologie du Musum national d'histoire naturelle, Paris.

mile Licent fut donc un collgue de Pierre Teilhard de Chardin dans la conduite de la recherche archologique dans les provinces septentrionales de la Chine au cours des annes 1920 qui suivirent[12]. En mai 1923, Pierre Teilhard de Chardin, docteur s sciences en 1922 et vice-prsident de la Socit gologique de France en 1923, va ainsi travailler, pour sa premire campagne en Chine, sur les gisements de fossiles reprs au Gansu et en Ordos par mile Licent[13]. Ils dcouvrent plusieurs sites d'industrie lithique, d'poque Palolithique. En 1924 la mission acheve, Pierre Teilhard de Chardin rapporte en France un important matriel: lithique et faune. Cest ainsi que Pierre Teilhard de Chardin, chercheur form par Marcellin Boule, prend la tte de la Mission palontologique franaise ds 1923, au moment o la comptition mondiale en matire scientifique comme dans les autres domaines apporte un flot de dcouvertes: ds 1921 une quipe internationale avait dcouvert le premier Sinanthrope, ou Homme de Pkin.

Explorant le dsert d'Ordos en Mongolie-Intrieure, Teilhard y achve sa Messe sur le Monde.

son retour de Chine, il enseigne comme professeur de gologie l'Institut catholique puis se voit dmis de ses fonctions: la diffusion d'un texte portant sur le Pch originel (ce document priv destin un jsuite, Note sur quelques reprsentations historiques possibles du pch originel, n'est pourtant pas destin tre publi) lui cause ses premiers troubles avec le Vatican. L'ordre des Jsuites lui demande d'abandonner l'enseignement et de poursuivre ses recherches gologiques en Chine[14].

En 1926, il retourne en Chine, o la Compagnie de Jsus possde l'universit l'Aurore, et il joue, avec le paloanthropologue allemand Franz Weidenreich, un rle actif dans la dcouverte et l'tude scientifique du sinanthrope[15]. Il participe en 1931 la croisire jaune. Jusqu' son installation New York en 1951, Teilhard de Chardin poursuit une carrire scientifique ponctue de nombreux voyages d'tudes: thiopie (1928), tats-Unis (1930), Inde (1935), Java (1936), Birmanie (1937), Pkin (1939 1946), Afrique du Sud (1951 & 1953).

En 1932 dans Christologie et volution, Teilhard propose sa vision volutive de la cration, qui oblige relire autrement les notions de cration, de mal, de pch originel[16].

En 1946, le Pre Teilhard est promu Officier de la Lgion d'honneur au titre des Affaires trangres en reconnaissance de son brillant travail en Chine [17]. Il entre en 1950 l'Acadmie des sciences o Ren de Mallemann lui succda, et est nomm directeur de recherche au CNRS en 1951. Pierre Teilhard de Chardin meurt le 10 avril 1955, jour de Pques, New York, aprs une nouvelle attaque cardiaque. Un an plus tt, au cours d'un dner au consulat de France, il confiait des amis: J'aimerais mourir le jour de la Rsurrection[18]. Il est inhum dans le cimetire du noviciat jsuite de St. Andrew's-on-the-Hudson de Poughkeepsie, dans ltat de New York[19].

La thorie de l'volution de Charles Darwin, la gologie de Vernadsky et la thodice chrtienne sont unifies par Teilhard de Chardin en une approche holiste. Pour lui, le phnomne humain doit tre pens comme constituant - un moment donn - une tape de l'volution qui conduit au dploiement de la noosphre, laquelle prpare l'avnement de la figure dite du Christ Cosmique.

Le point ou point Omga reprsente le ple de convergence de l'volution. Le Christ Cosmique manifeste l'avnement d'une re d'harmonisation des consciences fonde sur le principe de la coalescence des centres: chaque centre, ou conscience individuelle, est amen entrer en collaboration toujours plus troite avec les consciences avec lesquelles il communique, celles-ci devenant terme un tout noosphrique. L'identification non homognisante du tout au sujet le percevant, entrane un accroissement de conscience, dont l'Omga forme en quelque sorte le ple d'attraction en jeu l'chelle individuelle autant qu'au plan collectif. La multiplication des centres comme images relatives de l'ensemble des centres harmoniss participe l'avnement de la rsurrection spirituelle ou thophanie du Christ Cosmique.

Annonant la plantisation que nous connaissons aujourd'hui[Quand?], Teilhard dveloppe la notion de noosphre qu'il emprunte Vernadsky pour conceptualiser une pellicule de pense enveloppant la Terre, forme des communications humaines.

Par ailleurs, en situant la cration en un point Alpha du temps, l'Homme doit, selon lui, rejoindre Dieu en un point Omga de parfaite spiritualit.

Le terme de point Omga a t repris par le physicien amricain Frank Tipler, apparemment sans allusion au nom de Teilhard (sans qu'on puisse dire si c'est dlibr, ou par ignorance de son origine, ou plus simplement parce que cela va de soi).

Teilhard pense galement identifier paralllement l'volution biologique une volution de type moral: l'affection pour la progniture se rencontre chez les mammifres et non chez les reptiles apparus de faon plus prcoce. L'espce humaine, malgr ses accs de violence sporadique, s'efforce de dvelopper des rseaux de solidarit de plus en plus labors (Croix-Rouge de Dunant, Scurit sociale de Bismarck... ): l'volution physique qui a dbouch sur l' hominisation se double d'aprs lui d'une volution spirituelle qu'il nomme humanisation. Se demandant d'o vient ce surcrot de conscience, il l'attribue la croissance de la complexit des structures nerveuses: le cerveau des mammifres est plus complexe que celui des reptiles et celui des humains se trouve tre plus complexe que celui des souris. Il s'merveille galement de l'interfcondit de toutes les populations humaines sur la plante, laquelle il ne voit pas de vraie correspondance dans les espces animales: l'isolement gographique chez l'animal se traduit terme par des spciations:

D'une part, ces rameaux se distinguent de tous les autres antrieurement parus sur l'arbre de la vie par la dominance, reconnaissable en eux, des qualits spirituelles sur les qualits corporelles (c'est--dire du psychique sur le somatique). D'autre part, ils manifestent, sans diminution sensible, jusqu' grande distance, un extraordinaire pouvoir de se rejoindre et de s'inter-fconder.

crits scientifiques, page 203

Cette particularit de l'espce humaine sera releve plus tard aussi par Jacques Ruffi, professeur d'anthropologie physique au Collge de France.

L'volution se passe ensuite son avis dans la possibilit qu'ont les consciences de communiquer les unes avec les autres et de crer de facto une sorte de super-tre: en se groupant par la communication, les consciences vont faire le mme saut qualitatif que les molcules qui, en s'assemblant, sont passes brusquement de l'inerte au vivant.

Toutefois, ce super-tre est sans rapport aucun avec le surhumain de Nietzsche (Ainsi parlait Zarathoustra) dans lequel Teilhard ne voit qu'une extrapolation trop simple du pass, et qui ne tient nul compte du phnomne de communication croissante entre les individus (La chenille qui interroge son futur s'imagine sur-chenille, rsumera Louis Pauwels dans Blumroch l'admirable). Pour Teilhard, ce n'est dj plus au niveau de ces seuls individus que le processus d'volution se ralise; il crit ce sujet:

Il y voit non pas Dieu en construction, comme avant lui Ernest Renan et de faon plus sarcastique Sigmund Freud dans l'Avenir d'une illusion mais l'humanit qui se rassemble pour rejoindre Dieu, en cet hypothtique point omga qui reprsenterait de facto, et sans tristesse aucune, la fin du Temps.

Le Vatican identifie rapidement deux problmes graves:

Vers 1921, un petit texte exploratoire sur le pch originel, non destin la publication, va tomber entre les mains des autorits vaticanes. partir de ce moment, le Saint-Sige n'a jamais donn Teilhard l'autorisation de publier d'autres ouvrages que purement scientifiques malgr ses demandes rptes tout au long de sa vie. Jsuite, ayant fait vux dobissance, il ne faillit jamais ses vux.

la mort de Teilhard en 1955, Jeanne Mortier, sa secrtaire qu'il avait fait lgataire de toutes ses uvres religieuses, dcide d'en publier l'intgralit. Pour viter une condamnation posthume, elle constitue deux comits de patronage (un comit gnral et un comit scientifique) avec de telles personnalits qu'il n'tait pas possible Rome de s'y opposer.

Le 30 juin 1962, un monitum particulirement svre du Saint-Office met en garde contre ses ides htrodoxes: Certaines uvres du P. Pierre Teilhard de Chardin, mme des uvres posthumes, sont publies et rencontrent une faveur qui n'est pas ngligeable. Indpendamment du jugement port sur ce qui relve des sciences positives, en matires de philosophie et de thologie, il apparat clairement que les uvres ci-dessus rappeles fourmillent de telles ambiguts et mme d'erreurs si graves qu'elles offensent la doctrine catholique. Aussi les EEm. et RRv Pres de la Sacre Congrgation du Saint-Office exhortent tous les Ordinaires et Suprieurs d'Instituts religieux, les Recteurs de Sminaires et les Prsidents d'Universit dfendre les esprits, particulirement ceux des jeunes, contre les dangers des ouvrages du P. Teilhard de Chardin et de ses disciples.

Les ouvrages de Teilhard connaissent un certain succs dans les annes 1960. Puis ses crits sont moins diffuss.

Mais sa pense fait son chemin dans lglise et influence le concile Vatican II[20]. Ses ides confortent l'ide de plan divin souvent voque par l'glise depuis saint Augustin (La Cit de Dieu). Par ailleurs, l'ide de l'volution est admise comme possible hypothse (il faudra attendre le pontificat de Jean-Paul II pour qu'elle soit considre en 1996 comme davantage qu'une hypothse[21]).

Il est noter que Joseph Ratzinger, lors de la premire publication de son manuel thologique La foi chrtienne hier et aujourd'hui en 1968 en Allemagne [22], crit: C'est un grand mrite de Teilhard de Chardin d'avoir repens ces rapports - Christ, Humanit - partir de l'image actuelle du monde.

Ds 1974, des enseignements sur la pense de Teilhard ont t dispenss par les pres Gustave Martelet et Michel Sales la facult Jsuite du Centre Svres.

En 1981, lglise amorce un prudent virage: le centenaire de la naissance de Teilhard est clbr l'Unesco en prsence d'un reprsentant du Vatican.

En octobre 2004, un colloque international Teilhard l'universit pontificale grgorienne, s'est tenu Rome sous la prsidence du cardinal Paul Poupard reprsentant de Jean-Paul II et du pre Peter-Hans Kolvenbach, Suprieur gnral de la Compagnie de Jsus. Cette mme anne, une chaire Teilhard de Chardin a t cre au Centre Svres. Depuis 2006 des cours sont donns l'cole cathdrale de Paris.

Dans son ouvrage Lumire du monde[23], Benot XVI crit: Dieu a pu, au-del de la biosphre et de la noosphre, comme le dit Teilhard de Chardin, crer encore une nouvelle sphre dans laquelle l'homme et le monde ne font qu'un avec Dieu.

Aujourd'hui[Quand?], Teilhard a cess d'tre un rprouv talentueux pour tre qualifi de prcurseur et de savant extraordinaire. En 2013, l'Osservatore Romano sous la plume de Maurizio Gronchi [24] cite la phrase de Teilhard j'tudie la matire et je trouve l'esprit. Les travaux philosophiques et tudes thologiques prennent dsormais en compte la composante dynamique et volutive de l'homme et de l'univers. Cela est particulirement perceptible par exemple dans l'oeuvre du thologien allemand Karl Rahner.

Julian Huxley fit connatre avec quelque prcaution Le Phnomne humain dans les milieux anglo-saxons: If I understood him alright, here his thought is not fully clear to me.

Peter Medawar prend une position clairement hostile envers l'ouvrage: I have read and studied The Phenomenon of Man with real distress, even with despair. Instead of wringing our hands over the Human Predicament, we should attend to those parts of it which are wholly remediable, above all to the gullibility which makes it possible for people to be taken in by such a bag of tricks as this[25], ainsi que par la suite Stephen Jay Gould, puis Richard Dawkins.

De 1955 1976, son uvre est publie titre posthume par sa secrtaire et collaboratrice, Jeanne Mortier, qu'il a faite son hritire ditoriale de son uvre dite non scientifique. Celle-ci occupe treize volumes:

On a donn son nom plusieurs lyces et institutions scolaires, comme le lyce Teilhard-de-Chardin Saint-Maur-des-Fosss ou le collge Teilhard-de-Chardin Chamalires. Le grand amphithtre de la facult libre de droit de Lille porte son nom tout comme une salle d'enseignement de l'Universit catholique de Lyon (site Bellecour).

Il existe Paris une rue du Pre-Teilhard-de-Chardin (depuis 1978) ainsi quune place du Pre-Teilhard-de-Chardin (depuis 1981).

L'argument principal du roman de science-fiction de Greg Bear, La Musique du sang (1985), est emprunt Teilhard de Chardin, qui est nommment cit la fin du rcit par l'un des protagonistes. Dans ce roman, des ordinateurs biologiques vivants de la taille dune cellule chappent au contrle de leur crateur et finissent par infecter l'humanit tout entire, provoquant la fusion physique et spirituelle de la biosphre et donc de la noosphre.

En 1940, le palontologue George Gaylord Simpson nomme Teilhardina un genre de primates de l'ocne.

Une place non ngligeable est faite aux ides de Pierre Teilhard de Chardin dans le cycle romanesque de Dan Simmons Les Cantos d'Hyprion et Les voyages d'Endymion[rf.souhaite].

Dans son roman de science-fiction Le Successeur de pierre, Jean-Michel Truong fait participer Pierre Teilhard de Chardin. Dans ce roman, le pre de Chardin devient le dernier dpositaire d'une rvlation terrifiante: la bulle de Pierre, un message transmis exclusivement de pape en pape depuis que Jsus a confi Simon-Pierre cette charge (Mathieu 16, 13-20).

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Pierre Teilhard de Chardin [pj teja d ad] (* 1. Mai 1881 in Orcines bei Clermont-Ferrand; 10. April 1955 in New York) war ein franzsischer Jesuit, Theologe und Naturwissenschaftler. Er wurde vor allem durch seine spirituelle Evolutionstheorie und seine Synthese von Religion und Wissenschaft bekannt. Als Geologe, Anthropologe und Palontologe war Pierre Teilhard de Chardin weltweit forschend ttig. Der Spezialist fr die Frhzeit des Menschen war auch beteiligt an der Entdeckung des Peking-Menschen.

Teilhards Hauptanliegen war, die Erkenntnisse der modernen Naturwissenschaft und die christliche Heilslehre miteinander in Einklang zu bringen. Im Mittelpunkt stand dabei die Frage nach Herkunft und Zukunft des Menschen. Sein Motto war: Die Welt ist nur nach vorwrts interessant. Teilhards Werk ist als Versuch zu werten, das jahrhundertealte christliche Weltbild auf eine neue, zukunftsgerichtete Basis zu stellen. Dies sollte zu einem Zusammendenken von Glauben und Wissen, Geist und Materie, Gott und Welt fhren.

Teilhards Ansichten ber die Entwicklung von Welt und Kosmos standen in klarem Kontrast zum biblischen Fundamentalismus und zum religisen Kreationismus. Fr die katholische Kirche stellten sie eine Bedrohung der traditionellen Theologie und des kirchlichen Lehramtes dar. Die meisten Schriften Teilhards wurden vom Vatikan abgelehnt und durften zu seinen Lebzeiten nicht verffentlicht werden. Nach Teilhards Tod erreichten seine Werke rasch groe Auflagen und wurden in viele Sprachen bersetzt. Sein bekanntestes Buch, Der Mensch im Kosmos, erschien 1959 (Le Phnomne humain, 1955).

Pierre Teilhard de Chardin wurde am 1. Mai 1881 auf dem Landsitz Sarcenat in Orcines in der Auvergne, am Rand des franzsischen Zentralmassivs, geboren. Er war das vierte von elf Kindern des Emmanuel Teilhard de Chardin und der Berthe-Adle de Dompierre dHornoy. Sein Vater, einem alten Adelsgeschlecht entstammend, widmete sich neben der Bewirtschaftung seiner Gter den Archiven der nahegelegenen Stadt Clermont-Ferrand. Auerdem war er naturwissenschaftlich interessiert und erschloss seinen Kindern vielfltige Zugnge zur Natur. Seine Mutter, eine Ur-Gronichte von Voltaire, war sehr religis. Die Verbindung des christlichen Weltbildes mit dem der Naturwissenschaften wurde Teilhards Lebensthema. Schon als Kind zeigte er ein starkes Interesse an Pflanzen und Steinen und legte entsprechende Sammlungen an.

Ab dem zwlften Lebensjahr besuchte Teilhard ein Jesuitenkolleg. Nach sieben Jahren trat er dem Jesuitenorden bei und durchlief die ordensblichen Ausbildungsstationen. 1901 legte er die ersten Gelbde ab. Die nchsten drei Jahre verbrachte Teilhard wegen der Vertreibung der Jesuiten aus Frankreich auf der Kanalinsel Jersey, wo er Philosophie, Geologie, Physik und Chemie studierte und die Insel mit Lupe und Geologenhammer erkundete.

Im August 1905 zog Teilhard nach Kairo und unterrichtete am dortigen Jesuitenkolleg whrend dreier Jahre Physik und Chemie. Daneben unternahm er geologische Exkursionen nach Mokattam, Fayoum und Obergypten. Ab Oktober 1908 studierte er Theologie in Ore Place bei Hastings im Sdosten Englands und am 24. August 1911 wurde er zum Priester geweiht.

Das Theologiestudium war fr Teilhard eine wichtige Vorbereitungsphase fr sein spteres Werk. Zum Ersten wurde er von der Spiritualitt des Ignatius von Loyola durchdrungen. Zum Zweiten las er in dieser Zeit das 1907 erschienene Werk L'volution cratrice von Henri Bergson, das auf ihn tiefen Einfluss ausbte und ihm bewusst machte, dass die gesamte Welt in einem unaufhaltsamen Mehr-Werden begriffen ist. Zum Dritten verfasste er mehrere Aufstze zu theologischen Themen, in denen sich schrittweise seine sptere Weltsicht herauskristallisierte. Hier reifte seine Erkenntnis, dass Geist und Materie nicht zwei einander entgegengesetzte Dinge, sondern zwei Zustnde desselben kosmischen Substrats sind. Diese Schriften fanden bis 1986 kaum Beachtung, sind jedoch fr das Verstndnis Teilhards wichtig (Siehe auch Evolution und Schpfung (Pierre Teilhard de Chardin)).

1912 besuchte er im Sden Englands die Fundstelle des Piltdown Man, der sich spter als Flschung herausstellte (Siehe auch Naturwissenschaftliche Kritikpunkte). In dieser Zeit fasste Teilhard den Entschluss, sich ganz der Erforschung des fossilen Lebens zu widmen. Seine Ordensoberen hatten nichts dagegen, da ihnen sein selbststndiges theologisches Denken missfiel. Als Vorbereitung absolvierte er in Paris ein Zusatzstudium in Palontologie, der Wissenschaft von den Lebewesen vergangener Erdzeitalter.

Der Erste Weltkrieg, in dem Teilhard als Sanitter in einem marokkanischen Schtzenregiment unter anderem bei den Schlachten von Ypern und Verdun im Einsatz war, unterbrach seinen wissenschaftlichen Werdegang und hinterlie tiefe Spuren. Einerseits rhrten diese von Frontereignissen her, andererseits erfuhr er in dieser Zeit mehrere Christus-Visionen, die fr seinen weiteren Lebensweg prgend waren. Die Erfahrungen dieses Krieges fhrten ihn zum Bewusstsein der berindividuellen Dimensionen menschlichen Daseins: des kollektiven Leidens, aber auch des kollektiven Einheitserlebens. Er berlebte den Krieg unverletzt und wurde fr seinen Mut und seinen Einsatz mit dem Orden der Ehrenlegion ausgezeichnet.

Ab 1916 verfasste Teilhard ungeachtet der schwierigen Umstnde im Feld zahlreiche Aufstze. Seine Schrift Das kosmische Leben (1916) gilt als die erste vollstndige Synthese und als die erste echt teilhardsche Schrift (enthalten in Frhe Schriften).

Im Frhling 1918 schrieb er in intensivem Austausch mit seiner Cousine, der Philosophin Marguerite Teillard-Chambon, eine Hymne an Das Ewig Weibliche (ebenfalls enthalten in Frhe Schriften). Am 26. Mai 1918 legte Teilhard seine feierlichen Ordensgelbde ab, und im Mrz 1919 wurde er aus dem Militrdienst entlassen. Eine Befrderung zum Feldgeistlichen der Division hatte er abgelehnt.

Ein Jahr spter bestand Teilhard an der Sorbonne die naturwissenschaftliche Diplomprfung und schrieb danach seine Dissertation ber die Sugetiere des franzsischen unteren Eozns. 1922 promovierte er zum Dr. rer. nat. und erhielt anschlieend eine auerordentliche Professur fr Geologie am renommierten Institut Catholique de Paris. Er bekam jedoch bald Schwierigkeiten mit seinen Vorgesetzten, weil seine Vorstellungen ber die kosmische Evolution und die berwindung des Materie-Geist-Dualismus den orthodoxen theologischen Auffassungen widersprachen. Deshalb arbeitete er hauptschlich als Geologe und Palontologe und nahm an mehreren Forschungsreisen teil, die ihn nach Burma, thiopien, Indien, Java sowie nach China fhrten, wo er mit einem Geologen-Freund die Wste Ordos erkundete. Von den zahlreichen Schriften dieser Zeit sind Die Messe ber die Welt, Mein Universum sowie Das Auftreten des Menschen besonders erwhnenswert.

Im September 1924 kehrte Teilhard nach Paris zurck und nahm wieder seine Vorlesungen auf. Daneben schrieb und verffentlichte er Die Hominisation, eine wissenschaftliche Studie ber die Evolution des Menschen. Eine weitere, theologische Arbeit ber die Erbsnde fhrte erneut zu Schwierigkeiten mit den kirchlichen Oberen, und 1926 verlor er seinen Lehrstuhl.

Spter gestatteten ihm seine kirchlichen Oberen, an einer lngeren Expedition in die stliche Mongolei teilzunehmen, wo Teilhard die Tektonik der Erdkruste erforschte und Fossilienkunde betrieb. Es war der Auftakt zu einem zwanzigjhrigen asiatischen Exil. Mit einem Freund zusammen unternahm er sodann fnf geologische Expeditionen, was ihm erlaubte, eine geologische Karte Chinas zu erstellen. 1927 bereiste er Dalai-Nur in der stlichen Mongolei, anschlieend machte er einen Abstecher nach Abessinien und Franzsisch-Somaliland. Daneben schrieb er das erste seiner beiden Hauptwerke, Der Gttliche Bereich, wofr ihm jedoch die kirchliche Zensurbehrde die Druckerlaubnis verweigerte.

1929 reiste Teilhard nach China zurck. In Peking lernte er Lucile Swan kennen, eine amerikanische Bildhauerin, mit der er bis zu seinem Tod einen intensiven Briefwechsel pflegte.[1] Im selben Jahr bernahm Teilhard die Oberaufsicht des National Geological Survey of China, und im Dezember dieses Jahres erregte die Arbeitsgruppe um Teilhard und Davidson Black weltweites Aufsehen, weil sie den ersten Schdel des fossilen Peking-Menschen (Sinanthropus Pekinensis) in einer der Hhlen von Zhoukoudian in Chou Kou Tien entdeckte. Es handelte sich um ein 500000 Jahre altes Verbindungsglied zwischen dem Menschen und dessen vermuteter affenhnlicher Vorstufe. Dies war eines der bedeutendsten palontologischen Ereignisse des zwanzigsten Jahrhunderts. (Chinesische Forscher haben die Knochen krzlich neu datiert. Das Ergebnis: Die versteinerten berreste des Homo erectus sind 780.000 Jahre alt.)[2]

Es folgten weitere Forschungsreisen in die Mandschurei bis an die Grenze Sibiriens, in die Wste Gobi und bis nach Turkestan. Teilhards Interesse wandte sich jetzt mehr und mehr der Evolution des Menschen zu, was sich in Fundanalysen, aber auch in zahlreichen schriftlichen Arbeiten, Referaten und einer umfangreichen Korrespondenz niederschlug. Unter anderem ging es dabei auch um die Beziehung von Mann und Frau auf einer geistigen Ebene.

Ab Februar 1933 unternahm Teilhard Forschungen in Zentralchina. In dieser Zeit schrieb er auch Mein Glaube nieder. 1935 besichtigte er zusammen mit Helmut de Terra (Mein Weg mit Teilhard de Chardin) Fundorte in Indien und Java. Zurck in Peking, entwarf er verschiedene Beitrge zum Thema personales Universum. 1937 reiste er in die USA, wo er in Philadelphia mit der Gregor-Mendel-Medaille ausgezeichnet wurde. Es folgte eine Reise nach Honolulu und Japan. Dann ging es zurck nach China, dann nach Birma und wieder nach Java. In dieser Zeit entstanden Das geistige Phnomen und Die menschliche Energie. Alle diese Reisen unternahm Teilhard zusammen mit Freunden und als Mitglied eines internationalen Netzwerks von Palontologen und Geologen.

Nach verschiedenen Zwischenstationen kehrte Teilhard zum fnften Mal zu weiteren Forschungen nach Peking zurck, wo ihn der Zweite Weltkrieg festhielt. In dieser Zeit verfasste er sein zentrales Werk Der Mensch im Kosmos (Le phnomne humain, entstanden 1940). Obwohl es sich nicht um ein theologisches Werk handelte, verweigerte ihm die vatikanische Zensur auch diesmal das Verffentlichungsrecht. Trotzdem fand es seinen Weg zu Interessierten in Tausenden von behelfsmigen Vervielfltigungen. Auch seine anderen Werke wurden von Rom verboten wegen falschen Glaubensansichten, die die Grundlage der katholischen Lehre zu untergraben drohen. Nur einige Dutzend wissenschaftliche Aufstze konnte Teilhard in Fachzeitschriften verffentlichen.

1946 kehrte Teilhard nach Frankreich zurck. Er versuchte Anschluss zu finden an das geistige Milieu in Westeuropa, besuchte Konferenzen und hoffte weiter auf die Verffentlichung seiner Hauptwerke. Am 1. Juni 1946 erlitt er einen Herzinfarkt mglicherweise ausgelst durch die Androhung aus Rom, sein Werk auf den Index der verbotenen Bcher zu setzen. Anerkennung erhielt Teilhard jedoch fr seine geowissenschaftlichen Leistungen: 1947 wurde er in Paris zum Offizier der Ehrenlegion ernannt, und drei Jahre spter whlte ihn die franzsische Akademie der Wissenschaften zu ihrem Mitglied. In weiteren Schriften rundete er sein Lebenswerk ab, so auch mit seiner Autobiografie Das Herz der Materie.

1951 reiste Teilhard nach Sdafrika zu den Ausgrabungen des 1925 entdeckten Australopithecus. Im selben Jahr wurde er von seinem Orden im Zusammenhang mit der eben erschienenen Enzyklika Humani generis (ber einige falsche Ansichten, die die Grundlage der katholischen Lehre zu untergraben drohen) wiederum aus Frankreich verbannt, diesmal nach New York. Und wieder fgte sich der Siebzigjhrige der Ordensdisziplin. Seine letzten Jahre verbrachte Teilhard als Mitarbeiter der Wenner-Gren Foundation for Anthropological Research in New York City. Vor allem in seinen letzten Jahren litt Teilhard unter den zunehmenden Spannungen mit Rom und mit seinem Orden.

In den folgenden vier Jahren unternahm er Forschungsreisen in Nord- und Sdamerika sowie nochmals nach Sdafrika. Er verfasste seine letzten Schriften wie Die Energie der Evolution und Der Stoff des Universums. 1952 wurde er Ehrenmitglied der Society of Vertebrate Paleontology. Pierre Teilhard de Chardin verstarb am Ostersonntag des Jahres 1955, mitten aus einer Diskussion heraus.

Nach seinem Tod, zum Teil erst mit mehrjhriger Verzgerung, konnten seine Bcher gedruckt und in andere Sprachen bersetzt werden. Sie erreichten in kurzer Zeit Millionenauflagen, nachdem schon seine Vortrge und unter der Hand vervielfltigten Manuskripte auf grtes Interesse gestoen waren.

(Ausfhrlichere Lebenslufe im englischsprachigen Wikipedia-Artikel und auf der Teilhard-Webseite von Theodor Frey, siehe Weblinks)

Die Teilhard-Literatur ist umfassend und vielfltig. Teilhard selbst hat in vierzig Jahren mehrere Bcher sowie hunderte Aufstze und Vortrge verfasst, nebst unzhligen Briefen und Tagebuchnotizen. Die meisten der krzeren Schriften sind in thematischen Sammelbnden verffentlicht worden. Dazu kommen etliche kritische Abhandlungen von Gegnern Teilhards, auerdem mehrere Dutzend Verffentlichungen von Ordensbrdern und Freunden Teilhards, die ihn ber eine krzere oder lngere Strecke seines Lebens begleitet haben, ihn aus ihrer Sicht charakterisieren und zu einzelnen Aspekten seines Werkes Stellung nehmen.

Der nachmalige franzsische Kardinal und Konzilstheologe Henri de Lubac:

Teilhards Werk besitzt zweifellos eine groe innere Einheit, wie sie nur wenige Werke aufzuweisen haben. Es gibt keine Stelle darin, an der sich nicht Wesen und Persnlichkeit seines Autors erkennen liee. Wenn man einmal von den rein naturwissenschaftlich-technischen Schriften absieht, lassen sich in einer ersten berschau zwei Hauptteile unterscheiden: Der eine besteht aus einer sich noch im naturwissenschaftlich-philosophischen Bereich bewegenden Reflexion, die sich von den Gegebenheiten der Erfahrungswissenschaft aus entfaltet. Der andere ist in speziellerer Weise mystisch und religis und beruft sich hufig ausdrcklich auf die Gegebenheiten der christlichen Offenbarung. Mittelpunkt des ersten Teil ist Le Phnomne humain (Der Mensch im Kosmos); der des zweiten Teiles Le Milieu divin (Der Gttliche Bereich). So wichtig auch der erste Teil sein mag, aus der persnlichen Haltung und Einstellung Teilhards ergibt sich eindeutig, dass dieser die Aufgabe hat, zum zweiten Teil hinzufhren.[3]

Henri de Lubac schreibt weiter, es handle sich im Grunde um die beiden Aspekte der christlichen Erlsungslehre in einem neuen Gewand. Teilhard habe sich stndig mehr oder weniger erfolgreich bemht, die beiden Teile miteinander in Verbindung zu bringen. Beschrnke man sich nur auf einen Teil, wrde man Teilhards Denken stark verstmmeln. Fr Henri de Lubac ist es die geistliche Lehre Teilhards, die die grte Aufmerksamkeit verdient:

Er hat im Alleingang seinen Blick nach vorn gerichtet, um den Generationen des wissenschaftlichen Zeitalters Christus zu verknden und in Christus am Gelingen des Menschheitsabenteuers zu arbeiten.[4]

Sein erstes Hauptwerk hat Teilhard 1940 verfasst. Es wurde 1955 kurz nach seinem Tod verffentlicht, auf Deutsch 1959.[5] Die folgenden vierzehn Thesen versuchen den Inhalt dieses Hauptwerks als auch zentrale Aussagen aus anderen Bchern und Sammelbnden wie Die Zukunft des Menschen, Die menschliche Energie und Mein Universum wiederzugeben.[6]

(Ausfhrlichere Inhaltsbersicht von Der Mensch im Kosmos im Beitrag von Vera Haag, Kap.2.2, siehe Weblink)

Whrend das Buch Der Mensch im Kosmos die gesamtmenschheitliche Evolution und Zukunft behandelt, geht es in der Schrift Der Gttliche Bereich Ein Entwurf des Inneren Lebens um die individuelle innerseelische Entwicklung. Teilhard hatte mit ersten Entwrfen zu diesem Buch 1920 begonnen und die definitive Fassung im Winter 1926/27 in Tien-tsin niedergeschrieben. Nach langem Hin und Her durfte es dann doch nicht gedruckt werden und erschien erst 1957, zwei Jahre nach dem Tode Teilhards.

Ladislaus Boros schreibt im Vorwort:

Was Teilhard in diesem Buch entwickelt, ist im Grunde eine Umkehr des bisherigen geistlichen Lebens. Den im Christentum bald zweitausend Jahre wirkenden Zwiespalt zwischen der Liebe zu Gott und der Liebe zur diesseitigen Welt hat Teilhard in einer bisher nicht bekannten Weise aufgrund seiner neuen Vision der Schpfungswelt gelst.

In einleitenden Bemerkungen zum Buch definiert Teilhard das Zielpublikum so:

Dieses Buch wendet sich nicht ausgesprochen an Christen, die unerschtterlich in ihrem Glauben leben; sie haben aus seinem Inhalt nichts zu lernen. Es ist fr die Vorantreibenden drinnen und drauen geschrieben, das heit fr jene, die, anstatt sich ganz der Kirche hinzugeben, am Rande neben ihr gehen oder sich von ihr entfernen, in der Hoffnung, ber sie hinauszuwachsen.

Dann fgt Teilhard noch eine wichtige Bemerkung an, womit er mglichen Kritikern zuvorkommen wollte: Das Buch enthalte nur die einfache Beschreibung einer ber einen ganz bestimmten Zeitraum beobachteten psychologischen Entwicklung, eine mgliche Reihe innerer Perspektiven, die sich Schritt um Schritt dem Geist im Laufe eines bescheidenen erleuchteten Aufstiegs enthllen. Dem moralischen bel, der Snde werde nur ein geringer Platz eingerumt, denn von der Seele, mit der wir uns hier befassen, wird angenommen, dass sie sich bereits von den schuldhaften Richtungen abgewandt hat. In diesem Stadium msse man nicht mehr ausdrcklich auf das Wirken der Gnade verweisen. Ebenso msse nicht mehr ausdrcklich zwischen Natur und bernatur, gttlichem Einfluss und menschlichem Wirken unterschieden werden.

In der Einfhrung schreibt Teilhard:

Der Weg, dem wir in unserer Darlegung folgen werden, wird ganz einfach sein, weil im Felde der Erfahrung die Existenz jedes Menschen sich angemessen in zwei Teile aufteilen lsst: das, was er tut, und das, was er erleidet.

Das Werk besteht aus drei Teilen:

Hierzu meint Henri de Lubac, es genge nicht, nur den ersten Teil zu lesen, da durchdringe man blo die Auenhaut. Nur wenn man das Buch bis zum Schluss lese, gelange man bis zum Herzen der teilhardschen Mystik.[7] Der erste Teil des Werkes klinge wie eine Hymne auf das christlich verstandene Ttig-Sein. Doch mit dem Handeln, selbst wenn es vollkommen rein und selbstlos sei, befinde sich der gttliche Bereich nur in der ersten Phase seiner Entfaltung. Teilhard selber: Im Handeln haben wir erst den halben Weg auf den Berg der Verklrung zurckgelegt.[8] Nach Gott durch alles andere hindurch streben bedeute noch nicht, ihn wahrhaft erreichen. Die verheiene Vergttlichung geschehe um einen hheren Preis, und alles, was der Mensch dabei tun kann, ist, sich bereitzuhalten und demtig anzunehmen.[9]

Im Folgenden einige Eindrcke von Verwandten, Freunden und Ordensbrdern Teilhards:

Teilhard-bersetzer Josef Vital Kopp:

Teilhard wird uns geschildert als hohe, auf den rastlosen Fahrten hager gebliebene Gestalt. Seine feinen, aber energischen Gesichtszge waren von Meer- und Wstenwinden geprgt. Unter der hohen Stirn blitzten braune, warme, gtig strahlende und zugleich kritisch prfende Augen. Sein Mund war umspielt von kleinen ironischen Falten. Die langfingrigen Forscherhnde waren stndig in Bewegung, und die Gebrden, selbst des alternden Mannes, noch immer von jugendlicher Behndigkeit. [] Teilhard war ein liebenswrdiger Mensch, ein Mann des Dialogs. Wo immer er auftrat, verbreitete er Optimismus und Vertrauen. Jedermann wurde von seiner Ausstrahlung und Herzlichkeit gefangen.[10]

Maurice Blondel, Philosoph und Freund Teilhards:

Seine berzeugungskraft drckte sich bisweilen in einem inbrnstigen Bekehrungswillen und einem prophetenhaften Ton aus, die manch einer als geradezu indiskret empfinden mochte. Doch Hand in Hand damit ging bei Teilhard eine Bescheidenheit einher, die ihn hinderte, jemals zu glauben, er habe alles Wahre erkannt.[11]

Teilhards Cousine Marguerite Teillard-Chambon ber seine ersten Schriften:

Selbst uerlich sind seine Manuskripte von einer peinlichen Sorgfalt in der Schrift und der Einteilung, so als gingen sie aus einem stillen Studierzimmer hervor, wiewohl seine Hand bei der Rckkehr aus den Schtzengrben noch vor Mdigkeit und Erregung zittert. [] Was er in jenem auergewhnlichen Lebensabschnitt, aus dem er verwandelt hervorging, gesehen, empfunden, gedacht hat, wird er es eines Tages kundtun knnen? Vor seiner Demobilmachung stellte er sich die bange Frage: Werde ich je gehrt werden?[12]

Henri de Lubac, der whrend mehr als 30 Jahren mit Teilhard in einem stndigen Austausch war, schrieb, dass ihre Beziehung vom ersten Tag an von Vertrauen und absoluter Aufrichtigkeit geprgt war.[13] Nach Henri de Lubac lebte in Teilhard schon als Kind eine Leidenschaft fr das Absolute; diesen beseligenden Gegenstand' suchte er berall und unermdlich. Das Einsteigen in Teilhards Thematik gelinge dem leichter, der nicht mit vorgefassten Ideen an das Werk herantrete, wegen der herrlichen Unbefangenheit Teilhards. Er habe sich selbst bescheiden, aber sehr zutreffend definiert als Mann, der versucht, treuherzig auszusagen, was seiner Generation am Herzen liegt. De Lubac weiter: Stets und stndig sieht er im Leser seinen Freund, der bestrebt ist, zusammen mit ihm voranzuschreiten. Teilhard beanspruche nicht, mehr aufzuzeigen als einige Einfallstraen, auf denen sich uns der Blick auf eine Unermesslichkeit noch unerforschter Wirklichkeit auftut.[14]

Paul Grenet, ein Ordensbruder Teilhards:

In seinen Schriften wie in seinen Beziehungen zu den Menschen hat er nur eine einzige Diplomatie befolgt: die Diplomatie der Aufrichtigkeit.[15]

Der Biologe Adolf Portmann war der Ansicht, dass die Erforschung des Peking-Menschen Teilhards Ruf als Erforscher einer erloschenen Lebenswelt begrndet und den Grund gelegt habe fr das Vertrauen, mit dem viele Menschen seine weittragenden Folgerungen ber die Evolution der Menschheit aufgenommen haben. Doch stellte Portmann gleichzeitig fest, dass bei ihm sehr hufig der Prophet dem Forscher die Feder aus der Hand genommen hat.[16]

Claude Cunot, ein Freund Teilhards:

Es gibt keinen Teilhard fr die Allgemeinheit und einen anderen fr Eingeweihte. [] Ratschlge und Korrekturen nahm er nicht nur willig an, sondern erbat sie sogar, und zwar nicht allein von seinen Oberen [], sondern selbst von Jngeren und weniger Erfahrenen.[17]

Alice Teillard-Chambon, Schwester von Marguerite:

Auch wenn sich das Werk in einer wohlkonstruierten Form darbietet, kommt seine Kraft in der Sprache (man knnte fast sagen: seine Stokraft) von einem ersten Funken, der alles in Licht getaucht hat.[18]

Ein Spiegel-Journalist:

Auch wenn Teilhard von der obersten Dogmen-Behrde der rmischen Kurie als theologischen Truggeist bezeichnet wurde, der dogmatisch fr die Kirche eine Gefahr bedeute, wurde ihm doch attestiert, dass er den Titel Ketzer subjektiv vielleicht nicht verdiene, wegen seiner Gutglubigkeit.[19]

Der Geologe Helmut de Terra, den Teilhard auf lngeren Forschungsreisen durch Indien sowie nach Birma und Java begleitet hatte, beschrieb ihn so:

Ihm lag jede predigende berheblichkeit fern; er passte sich immer seiner Umgebung an und spielte nie den berlegenen. Sofern er als Autoritt sprechen konnte, war er nie rechthaberisch, wie er auch unter den widrigsten Umstnden einer Reise keinerlei Sonderansprche machte, sondern sich mit geradezu beschmender Bescheidenheit einzufgen verstand.

Als Beispiel fgte de Terra an:

Beim Studium eines Knochens, bei dem es sich um den Grad der Fossilisation drehte, benutzte Teilhard ein mir bis dahin unbekanntes Probiermittel: Er lie seine Zunge ber den Knochen gleiten und meinte, dass er, um als Fossil zu gelten, nicht gengend mineralisiert sei, weil er seine ursprngliche Porositt bewahrt habe. Die Art, wie er den Knochen aus der schmutzigen Hand des Arbeiters nahm und ihn sorglos an die Lippen fhrte, war wiederum sehr charakteristisch fr seine Unbekmmertheit. Diese Eigenschaft machte ihn zu einem idealen Begleiter auf Expeditionen.

Helmut de Terra berichtete auch von einem Erlebnis, das ihm einen unauslschlichen Eindruck hinterlie. Er war mit Teilhard in Zentralindien unterwegs auf einem schmalen Fupfad durch einen Bergwald, in dem Panther vorkamen. Bei jedem Rascheln im Unterholz geriet de Terra in groe Angst, und als einmal ein heftiges Krachen von Zweigen zu hren war, wollte er davonlaufen, aber Teilhard blieb ruhig stehen und sagte fasziniert: Dieser Wald ist wie das Meer voll von verborgenem Leben. Diese innere Zuversicht hatte ihn auch auf den Schlachtfeldern im Ersten Weltkrieg ausgezeichnet. Auf die Frage, wie er es fertig bringe, so ruhig zu bleiben, soll Teilhard geantwortet haben: Der Tod ist nichts als eine Transformation unseres Wesens."[20]

Teilhards Denken ist geprgt von breitem naturwissenschaftlichem Wissen und zugleich von tiefer Frmmigkeit. Bahnbrechend und zu seiner Zeit anstig ist seine Annahme, dass die Schpfung als ein bis ans Ende der Zeiten fortdauernden Prozess mit noch ungeahnten Ergebnissen anzusehen ist und nicht als etwas Abgeschlossenes und Fertiges, wie es die biblischen Schpfungserzhlungen nahezulegen scheinen. Schpfung und Evolution sind fr Teilhard kein Gegensatz. Neu gedacht hat er auch das Verhltnis von notwendiger Entwicklung und menschlicher Freiheit. Theologisch knpft er dabei an die Lehre vom Heiligen Geist als Spiritus Creator an, der mit der geschpflichen Freiheit stets gegenwrtig zusammenwirkt. Teilhards weitere Einsichten zur Evolution des Menschen, insbesondere hinsichtlich dessen spiritueller Aspekte, werden oft mit denen des indischen Philosophen Sri Aurobindo verglichen, der den heutigen Menschen als bergangswesen zu einer hheren Entwicklungsstufe ansieht.[21]

Mit seinem Lebenswerk legt Teilhard dar, wie er die Welt und die Menschen in dieser Welt sieht.[22] Sein besonderes Anliegen ist es, das Verhltnis Gott Mensch Welt zu erhellen. Dies gilt es vor allem auch dann zu beachten, wenn seine Schriften den Eindruck erwecken, naturwissenschaftlich sein zu wollen. Oft ist nmlich seine naturwissenschaftliche Ausdrucksweise nichts anderes als ein Sprachmittel, um auch Menschen zu erreichen, die sich weder von der hergebrachten theologischen, noch von der philosophischen Terminologie angesprochen fhlen.

Der Theologe und Psychotherapeut Giulio Haas:

Teilhard denkt und schreibt als ein Ergriffener, und ein Ergriffener war er, weil er geschaut hat. Nach dem Schauen entdeckte er seine Lebensaufgabe: seine Weltschau den Menschen seiner Zeit als ein Ergriffener darzulegen.[23]

Welche Terminologie Teilhard auch gebraucht, nach Giulio Haas es geht ihm immer darum, seine Sicht der Gesamtwirklichkeit zu vermitteln. Es sei nicht verwunderlich, dass er dadurch sehr schnell in Konflikt mit der Naturwissenschaft, der Philosophie und der Theologie gerate. Denn jede Wissenschaft gehe die eine Wirklichkeit von ihrem je eigenen Standpunkt aus an.

Fr den Theologen Thomas Broch ist das Grundanliegen Teilhards ein spirituelles:

Am Ursprung der Grundgedanken seines Werkes steht nie das rationale Argument, der Begriff oder gar das naturwissenschaftliche Faktum, sondern die Schau, das innere Erlebnis, ein ganzheitlicher Erfahrungsakt mystischer oder religiser Prgung.[24]

Teilhard selber fasst sein Weltbild in einer Art Glaubensbekenntnis zusammen:

Ich glaube, das Universum ist eine Evolution. Ich glaube, die Evolution geht in Richtung des Geistes. Ich glaube, im Menschen vollendet sich der Geist im Personalen. Ich glaube, das hchste Personale ist der Christus-Universalis.[25]

Anderswo schreibt Teilhard:

Oft bitte ich Gott, ich mchte doch die Asche sein, aus der fr andere dieses groe Aufblhen hervorbricht, das unserer Generation gefehlt hat.

Und:

Die etwas gewagten oder systematischen Punkte meiner Lehre sind fr mich im groen und ganzen nur sekundr; ich mchte viel weniger Ideen als einen Geist verbreiten.[26]

Etwas hnliches teilt er 1927 Ida Treat in einem Brief mit:

Was ich vermitteln mchte, ist nicht eigentlich eine Theorie, ein System, eine Weltanschauung; sondern ein gewisser Geschmack (got), eine gewisse Wahrnehmung der Schnheit, der Erfahrung, der Einheit des Seins. Ich versuche, die ruhige Berauschung, die das Bewusstwerden der Tiefen des Weltstoffs in mir bewirkt, in Begriffe einer Theorie zu bersetzen (was ich gerne in Musik tte, wenn ich dazu fhig wre); aber diese Theorie hat fr mich nur eine Geltung durch die Resonanz, die sie in einem Bereich der Seele auslst, der nicht dem Intellekt zugehrt.[27]

Fr Teilhard ist die gesamte Wirklichkeit etwas Dynamisches, etwas, das dauernd in Entwicklung ist. Der Kosmos als statische, fixe Gre ist fr ihn endgltig berholt. Er verwendet daher ganz selten den Begriff Kosmos. Lieber spricht er von Kosmogenese, wodurch das Entstehen, Werden und Sich-Entfalten des Universums deutlicher zum Ausdruck kommt. Mehr noch: indem Teilhard das Wort Genese gebraucht, zeigt er nicht nur an, dass er das Universum als dynamisch versteht, sondern auch, dass diese Dynamik zielgerichtet ist.

Teilhard sieht in der Kosmogenese eine von Gott bewirkte kreative Bewegung, die noch nicht an ihr Ziel gelangt ist. Kennzeichen dieser Bewegung ist die stndige Zunahme von Organisiertheit alles Seienden. Die Kosmogenese befindet sich auf einem Weg, aber nicht um des Weges willen. Dieser Weg hat ein Ziel. Es handelt sich dabei nicht um ein von auen vorgeschriebenes oder aufdiktiertes Ziel. Die Kosmogenese tastet sich voran, auf ein Ziel hin, das sie Schritt fr Schritt selber entwirft. Wenn Teilhard von der Zielgerichtetheit der gesamten Wirklichkeit spricht, bedeutet das nicht notwendigerweise die Zielgerichtetheit des einzelnen Phnomens, oder doch nur dann, wenn es im Zusammenhang mit der ganzen Kosmogenese gesehen wird.

Der Weg, den die Kosmogenese in der Vergangenheit eingeschlagen hat, verluft nach Teilhard gem dem Gesetz der Konvergenz. Darunter versteht er die Vereinigung von zuerst getrennten Einheiten zu immer greren, komplexeren Einheiten. In den beiden Faktoren Konvergenz und Komplexitt offenbart sich das Grundstreben der Kosmogenese. Nach vorne erscheinen immer komplexere Gebilde, die zugleich immer intensiver konvergieren. Das Ziel wird das komplexeste Gebilde mit der grtmglichen Konvergenz sein.

Teilhard bezeichnet das Reich des Leblosen mit Hylosphre (hylisch=materiell, stofflich). Sie wird von physikalischen Gesetzen dominiert. Zugleich ist sie das Reich, welches die Keime kommenden Lebens in sich birgt. Diese neue Phase, die er die Biogenese nennt, ermglicht eine neue Sphre, die Sphre des Lebendigen: die Biosphre. Tastend gestalten sich immer komplexere Gebilde mit immer ausgeprgterer Innerlichkeit oder Zentriertheit bis hin zum Menschen. Diese dritte Phase im kosmischen Prozess nennt Teilhard die Noogenese, welche zur Noosphre fhrt (von nous, altgr. Geist). Die Noosphre ist die letzte Etappe der Kosmogenese. Das Geistige wird von Teilhard als eine zentrierte Wirklichkeit verstanden, die im Menschen sich selber bewusst geworden ist. Bis hierher findet sich Teilhard in bereinstimmung mit der Mehrheit seiner naturwissenschaftlichen Zeitgenossen. Dass er aber den Geist konsequent in sein kosmogenetische Modell eingebaut hat, ist vor allem fr die Theologie unannehmbar. Denn durch diese Einordnung des Geistes relativiert Teilhard den herkmmlichen Dualismus von Geist und Materie. Andererseits ruft die Anschauung Teilhards mit dem Geist als kosmische Gre wiederum die Materialisten auf den Plan.

Die wahre Originalitt Teilhards liegt nach Giulio Haas darin, dass fr ihn die Kosmogenese mit der Entstehung des menschlichen Geistes nicht abgeschlossen ist. Von der gleichen Dynamik angetrieben schreitet sie weiter, nach den gleichen Gesetzen von zunehmender Komplexitt und Konvergenz. Indem Teilhard dieses Weiterschreiten zu beschreiben versuchte, war er gezwungen, etwas darzustellen, was sich notwendigerweise der Erfahrung und der Nachprfung entzieht. Fr die Naturwissenschaft liegt hier wohl der schwchste Punkt im Gesamtwerk Teilhards. Er hat sich mit dem Vorwurf unbeweisbarer Spekulationen und Phantasterei des fteren auseinandergesetzt und war sich der Problematik seines Vorgehens bewusst. Doch ging es ihm gar nicht darum, die konkrete Gestalt der Zukunft auszumalen. Er wollte nur aufzeigen, wie der Weg der Zukunft strukturiert sein muss, wenn man die kosmischen Gesetze, die in der Vergangenheit dominierend waren, in die Zukunft extrapoliert.

Aufgrund der Gesetze der Konvergenz, der Komplexitt, der Verinnerlichung und der Zentrierung ist fr Teilhard die Noosphre eine sich selbst schaffende Wirklichkeit, die auf eine gemeinsame Mitte hin tendiert, auf ein hyper-personales Zentrum. Den Zielpunkt der Noogenese setzt Teilhard vor allem in den Sptschriften mit dem kosmischen Christus gleich. Noogenese und Christogenese bilden fr ihn eine Einheit, doch er hat lange darum ringen mssen, um die Einheit dieser zwei Strmungen darstellen zu knnen.

Teilhard ist sich der Konflikte zwischen den Nationen, das Auseinanderleben von Jung und Alt, die Spannungen zwischen den Geschlechtern usw. bewusst. Deshalb unterscheidet er zwei Phasen innerhalb der Noogenese wie in den vorhergehenden Abschnitten der Kosmogenese. Die erste Phase ist die Phase der Divergenz. Dazu gehrt das Besitzergreifen der Erde, das Auseinanderstreben, das Sich voneinander Absetzen. Ihr folgt die Phase der Konvergenz, das tastende Einander-Suchen und Aufeinander-Eingehen. Nach Teilhard ist diese Phase vor allem durch die Menschwerdung Gottes in Jesus Christus sichtbar geworden. Im Christentum wird sie nach seiner Meinung weitergefhrt. Von ihm erwartet er nicht nur die strksten Impulse fr die Konvergenz, sondern auch den endgltigen Sieg. In diesem Sinn spricht Teilhard den etwas gewagten Gedanken aus, dass das Christentum der wahre Erbe der Kosmogenese sei. In der konkreten Wirklichkeit lassen sich die beiden Phasen zeitlich nicht trennen; sie laufen parallel nebeneinander.

Da die gesamte Wirklichkeit auf ein Ziel hin ausgerichtet ist, muss in ihr die Energie vorhanden sein, die es ihr ermglicht, diesem Ziel entgegenzutasten. Teilhard glaubt, diese kosmische Energie berall zu entdecken. Er geht in verschiedenen Schriften darauf ein. Auf der Stufe des Menschen erscheint sie als die Liebesenergie. Doch sie war schon lange vor dem Menschen am Werk. So schreibt er in Der Mensch im Kosmos:

In ihrer vollen biologischen Realitt betrachtet, ist die Liebe nicht auf den Menschen beschrnkt. Sie ist die Anziehung, die ein Wesen auf ein anderes ausbt. Sie ist allem Leben eigentmlich und verbindet sich in verschiedener Weise und in verschiedenem Grade mit allen Gestalten, in denen die organische Materie nach und nach erscheint. [] Wenn nicht schon im Molekl auf unglaublich rudimentrer Stufe eine Neigung zu Vereinigung bestnde, so wre das Erscheinen der Liebe auch auf hherer Ebene, in der menschlichen Form, physisch unmglich.[28]

Fr Teilhard ist die Liebe die universellste, die ungeheuerlichste und die geheimnisvollste der kosmischen Energien. Sie ist die Antriebskraft fr das gesamte kosmologische Streben. Sie nimmt das letzte Ziel, die organische Einheit alles Seienden, bereits handelnd und leidend vorweg. Diese Liebe ist fr Teilhard im Herzen von Jesus Christus bereits vollkommen verwirklicht. Sie ist nicht von auen in die kosmische Wirklichkeit eingedrungen, sondern ebenso wie der menschliche Geist ist sie dieser Wirklichkeit entsprungen, hat dabei ihr Wesen verndert und ist im Menschen personal geworden.

Beides muss beachtet werden: die Kontinuitt der Liebesenergie und die Diskontinuitt durch die jeweilige Verwandlung. hnlich wie zwei Liebende einander anziehen und sich durch diese Anziehung verndern, so gibt der menschliche Geist sich dem Greren hin, vereint er sich mit ihm.[29] Es ist von Anfang an dieselbe Energie, welche die Gesamtwirklichkeit vorantreibt, doch sie verwandelt sich in den verschiedenen Phasen der Kosmogenese. Unter diesem Aspekt bezeichnet Teilhard den gesamten kosmischen Prozess als Amorisation (= einigende und vollendende Liebeskraft). Deshalb ist die Liebe die treibende Urkraft der Kosmogenese.[30]

Der Entwicklungskraft der Kosmogenese von unten hat ihren Gegenpol in einer Anziehungskraft von oben. Teilhard bentzt dazu den Ausdruck Christus universalis oder kosmischer Christus, entsprechend dem Brief des Apostels Paulus an die Kolosser: Alles ist durch ihn und auf ihn hin geschaffen [] Alles hat durch ihn seinen Bestand. (Kol 1.16). Unbeachtet anderer exegetischer Interpretationen bernahm er diesen Satz so, wie er ihn in seiner Bibel vorfand; er wurde ihm zum Kern seiner Weltschau.

Durch diese beiden Krfte entfaltet der Kosmos seine Dynamik. Im Symbol des Christus universalis ausgedrckt: Christus erhlt durch die Kosmogenese eine kosmische Dimension, und der Kosmos erhlt eine christische Dimension. Dies drckt Teilhard mit dem Begriff Christogenese aus. An einer Stelle spricht er sogar von Theogenese, also von einer Gottwerdung der Gesamtwirklichkeit.[31]

Die Frage, wer dieser kosmische Christus sei, wurde Teilhard immer wieder gestellt. Viele hat seine Antwort nicht befriedigt. Doch fr ihn stand fest, dass es sich dabei um niemand anderes handeln konnte als um den historischen Jesus von Nazareth, den Teilhard in seiner Kindheit durch die Vermittlung seiner Mutter kennen und lieben gelernt hatte.[32]

Um das Ziel zu beschreiben, auf das sich die Kosmogenese hintastet, benutzte Teilhard die Metapher Omega. Er verstand den Punkt Omega als ein Zentrum der ans Ziel gelangten Gesamtwirklichkeit und versuchte damit auch im Gesprch mit Nichtchristen zu bleiben:

Wenn der Punkt Omega nicht von Natur erhaben wre ber Zeit und Raum, die er in sich sammelt, so wre er nicht Omega. Eigengesetzlichkeit, allgegenwrtiges Wirken, Irreversibilitt und schlielich Transzendenz: das sind die vier Attribute von Omega.[33]

Omega, das ewig Eine, ist ein biblischer Hohheitstitel fr Christus in der Offenbarung des Johannes (Offb 21,6). Der Punkt Omega ist Ziel, Richtung und Motor der Evolution. Teilhard beschrieb in seinem Hauptwerk Der Mensch im Kosmos die Einigung der Welt durch Gott mittels Jesus Christus mit folgenden Worten:

Die Welt schaffen, vollenden und entshnen, so lesen wir bereits bei Paulus und Johannes, ist fr Gott die Einigung der Welt in einer organischen Vereinigung mit sich selbst. Auf welche Weise eint er sie? Indem er zu einem gewissen Teil in die Dinge eintaucht, indem er sich zum Element macht, und indem er dann, kraft des im Herzen der Materie gefundenen Sttzpunktes, die Fhrung und den Plan dessen bernimmt, was wir heute Evolution nennen. Indem er als Mensch unter Menschen erstanden ist, hat Christus als Prinzip universeller Lebenskraft seine Stellung eingenommen, und er ist seit je dabei, den allgemeinen Aufstieg des Bewusstseins, in den er sich hineingestellt hat, unter sich zu beugen, zu reinigen, zu leiten und aufs hchste zu beseelen.[34]

Im Bchlein Mein Universum, das der Unio Creatrix, der Einheit der Schpfung, gewidmet ist, bezog Teilhard Christus noch direkter auf den Punkt Omega:

Weil Christus Omega ist, ist das Universum physisch bis in sein materielles Mark durchdrungen vom Einfluss seiner bermenschlichen Natur.[35]

Der Begriff Omega machte es Teilhard schwierig, die personale Dimension des Zielpunktes der Kosmogenese mitklingen zu lassen. Ihm lag aber alles daran, darauf hinzuweisen, dass der Zielpunkt der Kosmogenese als etwas Personales verstanden wird, genauer, als ein Hyper-Personales. Er wollte aufzeigen, dass fr ihn Geist eine historisch gewachsene, biologische, ja planetarische Gre ist, eine echte Frucht der Kosmogenese und keine auerkosmische Begleiterscheinung. Indem der Geist im Menschen personal geworden ist, muss auch das Ziel als personal verstanden werden, als das Zentrum aller zentrierten Einheiten. Die Vollendung des Menschen sah Teilhard nicht in einer weiteren Vervollkommnung der Individuen, sondern im erfllenden Aufgehen der Individuen in der Gemeinschaft.

Teilhard wurde oft der Vorwurf gemacht, dass seine Weltschau zu optimistisch sei, und dass er dem Problem des Bsen zu wenig Platz einrume. Teilhard selber hat das nicht so gesehen. In seinem Kosmos, der sich tastend vorwrts bewegt, ist das Bse stets gegenwrtig. Unter dem Bsen verstand er alles, was sich dem Weg zunehmender Konvergenz entgegenstellt. Das bel bzw. das Bse ist eine zersetzende Kraft. So zeigt sich das Bse in der Kosmogenese auf mannigfache Art. Es erscheint als das bel der Unordnung und des Misserfolgs. Auch der Zerfall im Sinne des Anstiegs der Entropie ist ein bel, und doch ist es notwendig zur Weiterentwicklung.

Das ist die unvermeidliche Kehrseite der ganzen Kosmogenese: sich einen gewissen Anteil an Abfllen zu erlauben (wobei beide Bedeutungen des deutschen Wortes zutreffen).

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Pierre Teilhard de Chardin Wikipedia

Written by admin

October 4th, 2015 at 7:50 am


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